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ENSAYO: La mujer es el sexo débil?

Nuestra profesora de Literatura, Camila Aliberti, nos pidió de escribir un ensayo sobre las mujeres, y si son el sexo mas débil. Esto es para introducir un nuevo tema que es de la mujer en la literatura latinoamericana.

En este ensayo se explorar la idea de que las mujeres son el sexo débil. El tema será abordado teniendo en cuenta diferentes aspectos: intelectual, emocional y físico.

Las mujeres, se puede decir, tienen la desventaja de vivir en un mundo del hombre. Desde la infancia, las mujeres crecen con la idea que la felicidad está ligada a un fuerte príncipe azul, que llega en un caballo blanco a salvarla de las penurias en la que se encuentra.

En el otro extremo el relato, se les explica que previamente se les negaba el derecho a votar, trabajar afuera del hogar o ser educadas y que gracias al reconocimiento del hombre, hoy pueden tener una vida plena. Se las creía inferiores e incapaces, por lo tanto tenían que ser supervisadas por sus compañeros masculinos, el sexo considerado intelectualmente más avanzado.  En este contexto, surgen dudas respecto a las capacidades que pueden desarrollar las mujeres: ¿Cómo puede una mujer desarrollarse y evolucionar, cuando todo lo que se le enseña la desanima para llegar a la grandeza? ¿Que para llegar a esa grandeza tan inalcanzable se debe olvidar de sus cualidades “débiles” y apropiar las del hombre? Los hombres le sacaron la voz  intelectual, el poder expresarse. Les prohibieron exhibir en público una gran parte de su identidad y su ser. Eleonor Roosevelt es un claro ejemplo de ello. Ella fue una gran mujer americana, diplomática, escritora y  reformista social, con una mente de avanzada para la época que le toco vivir, pero sin embargo la sociedad del momento siempre la vio como la esposa del presidente Franklin D. Roosevelt, sin considerarla con una identidad propia.

A lo largo de la historia encontramos mujeres que le han  demostrado a la sociedad que ellas si quieren lograr un objetivo no escatimaran esfuerzos para alcanzarlo, aun enfrentándose a una sociedad machista y limitadora. Ellas han sido capaces de superar estos obstáculos, pudiendo obtener logros asombrosos. Todos estos aspectos le han sido otorgados al sexo masculino como un elemento propio de su naturaleza, ellas tuvieron que pelear y demostrar que les pertenecían. Por lo tanto, las mujeres no son débiles intelectualmente ya que pudieron revelarse y brillar ante estas limitaciones.

Otro argumento es que la mujer es emocionalmente más débil y que no puede soportar o manejar los temas más complejos o profundos. Las mujeres son, habitualmente, asociadas con rasgos de debilidad, dramatismo y una excesiva sensibilidad que desemboca a menudo en llanto.

La sociedad machista, nos ha hecho creer las decisiones más difíciles y duras siempre son tomadas por el hombre de la casa. Esto es porque se consideraba a la mujer incapaz de tomar decisiones racionales, sin que las mismas estuvieran teñidas de emociones y sentimientos. Por décadas, se asocio la expresión de sentimientos como una debilidad, como la falta de control y composición de uno mismo. En el miedo a llorar o expresarse está la debilidad, ya que limita una gran parte de la naturaleza humana.

Quienes piensan así no han leído al célebre escritor, Washington Irving, que al referirse al tema señala: “Hay algo sagrado en las lágrimas. No son señal de debilidad sino de poder. Son las mensajeras de una pena abrumadora y de un amor indescriptible”.. Las  mujeres no son más débiles emocionalmente,  ellas tienen un vínculo con su interior que debería ser visto como una gran virtud.

Biológicamente, se ha comprobado que el sexo masculino tiene una predisposición corporal o física más fuerte y ágil. Aun así, el error no es en aceptar esto, sino utilizar estos conocimientos para intentar justificar o demonstrar la superioridad ante la mujer. Esto no debe actuar como una limitación o máscara, sino como un hecho más. Está demostrado que puede desempeñarse en las mismas actividades que el hombre con igual o mayor desempeño y rendimiento.

Como dijo Marilyn Vos Savant alguna vez: “El éxito se logra mediante el desarrollo de nuestros puntos fuertes, no mediante la eliminación de nuestras debilidades.”  Todos los humanos tenemos fortalezas y debilidades. Por lo tanto, no hay sexo débil ni fuerte, solo hombres y mujeres con vocación de superación.